Son un mundo donde nos sumergimos de forma obligada de manera habitual. Los supermercados son lugares donde comprar cosas, de la más variopinta diversidad que podamos imaginar: desde un limón, a un dvd grabador, ya lo sabéis: todo. Llevar la monedita del carro, no perder la tanda, atender a las letras pequeñas de las condiciones de compra, la targeta cliente, o como conducir el carro por tan tortuoso circuito repleto de obstáculos, son sólo algunos de los temas a tratar. Fuísteis mal atendidos, os habéis aprovechado íncluso ilícitamente (vamos que si habeis robado), o habéis gastado alguna bromita (como poner las pizzas congeladas en la sección de frescos), se os han colado en vuestra cara y no habéis sabido que hacer, habéis merendado de gratis en la sección de desayunos…todas vuestras experiencias serán bien recibidas en una noche dedicada a ello.
Dentro de esta tipología mención especial a ese ser especialmente adaptado al medio, capaz de conseguir los mejores descuentos, colarse en la charcuteria ‘pazo yo que zolo quiero jamon-en-yor’, o sacarle los colores al más pintado, esa persona que te atropella con el carro y todavía te culpa a ti por estar en el medio, estamos hablando de: LA MARUJA, capaz de convertir el pasillo central del hiper-plus en toda una pesadilla…